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HisteriaExtraños suicidios y violentos crímenes son las tragedias más comunes en este tipo de patologías. Situaciones críticas en las que sus protagonistas ya han caído en las redes de la enfermedad.

En 1870, un hombre llamado Alain de Monays fue torturado y ejecutado por sus propios vecinos en la pequeña población francesa de Hautefaye. El joven adinerado había acudido hasta allí para cerrar unos negocios comerciales antes de su marcha para luchar contra Prusia, pero sin embargo, la tragedia le acechaba.

Por entonces, se celebraban en Hautefaye las fiestas de San Roque. La población se encontraba reunida en la taberna del pueblo, cuando una intensa y confusa discusión política terminó desembocando en el martirio y asesinato de Alain. Fue golpeado, quemado vivo y devorado por sus propios vecinos. Un estado de locura y confusión generalizada que se apoderó de todos ellos, convirtiéndose en uno de los episodios más oscuros de la historia de Francia.

Creían haber visto al diablo

La pasada madrugada del 22 de octubre, once personas de origen africano resultaban heridas en la localidad francesa de La Verrière, al suroeste de París, al saltar al vacío desde un segundo piso cuando intentaban huir de un supuesto diablo. Un bebé de cuatro meses fallecía minutos después con motivo de las numerosas contusiones producidas por la caída.

Las autoridades policiales se encuentran actualmente investigando el caso. Según la versión del padre de familia, el extraño suceso se produjo cuando su esposa le confundió con el demonio, hiriéndole con un cuchillo.

Por el momento, la Fiscalía de Versalles ha confirmado que en el interior del domicilio no se encontraron ningún tipo de drogas, ni muestras de haberse celebrado sesiones de espiritismo.

Un hecho sin precedentes

En el año 1903, 434 personas se quitaron la vida en una pequeña aldea de Lichtenstein. 434 habitantes que decidieron suicidarse siguiendo las doctrinas del maestro del pueblo, que realizaba predicaciones en favor de la muerte y del dolor. Un siniestro personaje que generó, con todo ello, un insólito estado de histeria colectiva bajo el que los aldeanos iban procediendo a su propia quema en hogueras.


Fuente: ikerjimenez

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