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el color de nuestra Piel
El color de nuestra piel ha evolucionado en una suerte de fino compromiso entre la tendencia hacia la tonalidad oscura para evitar que la luz solar destruya un nutriente, el folato, y la tendencia hacia la tonalidad clara, para promover la producción de vitamina D.

Mapa global en función de la distribución según el color de piel
Mapa global en función de la distribución según el color de piel

Entre los primates, sólo los seres humanos tienen la piel desnuda y de distinto color. Geógrafos y antropólogos saben desde hace mucho que el tono de la epidermis no se distribuye al azar: los pueblos que la tienen más oscura suelen encontrarse cerca del ecuador; los que la tienen más clara, cerca de los polos. Durante años, ha prevalecido la Teoría de que la evolución engendró los colores oscuros como protección contra el cáncer de piel. Pero una serie de descubrimientos los ha llevado a formular un nuevo armazón evolutivo para las variaciones cromáticas de la piel humana. Datos epidemiológicos y fisiológicos indican que la selección natural ha creado una distribución mundial del color para regular los efectos de la radiación UV solar sobre ciertos nutrientes, fundamentales para el éxito reproductor.


La evolución de la pigmentación de la piel está vinculada a la de la piel lampiña. Para comprender ambos procesos, necesitamos jojear las páginas pasadas de la historia humana. Los seres humanos han evolucionado como una línea independiente de primates desde hace al menos 7 M.A., cuando uno de nuestros ancestros inmediatos se separó de los parientes más cercanos, los chimpancés. Estos han cambiado menos que los seres humanos en el curso del tiempo; pueden darnos una idea de cómo debieron de ser en otro tiempo la anatomía y la fisiología humanas.

La piel del chimpancé es de color claro y está cubierta de pelo en la mayor parte del cuerpo. Los sonrosados pies, manos y caras de los animales jóvenes se llenan de pecas o se oscurecen con la edad a causa de la exposición al sol. Los primeros humanos tenían con toda seguridad una piel clara cubierta con pelo. Probablemente ocurrió primero la pérdida del pelo y sólo después cambió el color de la piel. Pero, ¿cuándo perdimos el pelo que nos cubría el cuerpo?

Restos protohumanos - femeninosRestos protohumanos - femeninos

Los esqueletos de protohumanos (como el archiconocido Lucy, de hace 3.2 M.A.) nos dan una idea de la configuración y estilo de vida de nuestros antepasados. Parece que las actividades diarias de Lucy y de otros homínidos que vivieron hace más de 3 M.A. eran semejantes a las de los primeros primates qye hoy habitan las sabanas de África. Es probable que dedicaran una buena parte del día a la búsqueda de alimentos en un radio de cinco a siete kilómetros, antes de retirarse a la seguridad de las floresta para dormir.

Hay, sin embargo, indicios de que hará unos 1.6 M.A. ese patrón de conducta había empezado a cambiar por completo. El esqueleto del Niño de Turkana (de la especie Homo ergaster) pertenece a un bípedo de extremidades inferiores largas que probablemente recorría grandes distancias. Estos seres humanos primitivos más activos se enfrentaban al problema de permanecer frescos, de proteger su cerebro de un calentamiento excesivo. Peter Wheeler, de la Universidad John Moores de Liverpool, ha demostrado que lo conseguían gracias a un aumento del número de glándulas sudoríparas en la superficie del cuerpo y una reducción del pelo corporal.

Una vez despojados de éste, a los miembros primitivos del género Homo se les planteaba una dificultad: proteger su piel de los efectos dañinos de la luz solar, en especial de los rayos UV.


Fuente: prehistoria.foroactivo

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