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PichichiEl travieso sobrino-nieto de Unamuno Rafael Moreno Aranzadi fue rebautizado como "Pichichi" siendo aún un crío. Nació el 23 de mayo de 1892 en el tercero izquierda de la casa señalada con el número 10 de la bilbaina calle Santa María. Su padre, Joaquín Moreno Goñi, era abogado, natural de Amurrio y llegó a ser concejal, teniente-alcalde y alcalde de Bilbao. Su madre, Dalmacia Aranzadi y Unamuno, procedía de Bergara y emparentada directamente con las familias del antropólogo y naturalista por una parte y con el filósofo y escritor por otra. "Pichichi" fue, concretamente, sobrino-nieto de don Miguel de Unamuno.

Rafael estudió en el colegio de los P.P. Escolapios donde fue blanco de las iras del P. Luciano, uno de los profesores, que, siguiendo el dicho de "la letra con sangre entra", le atizó más de un capón porque era muy revoltoso. El Bilbao de aquel cambio de siglo fue especialmente notorio para sus habitantes. La Villa ampliaba su territorio lanzándose al otro lado del Nervión en una imparable expansión que también era celebrada por la chavalería de la época. Rafael era uno de los que interpretaba que cruzar la Ría suponía una auténtica aventura.

Había parajes que tenían singular atractivo. Uno de ellos era la zona situada frente a la Universidad de Deusto, a la otra orilla, donde estaba el Cementerio Británico. Algunos de los marineros solían aprovechar una enorme campa que había donde hoy se levanta en Museo Guggenheim para jugar partidos de fútbol. Los chavales, en sus ratos libres, eran espectadores con la esperanza puesta en que cualquiera de los equipos contendientes necesitaran un jugador más para completar el equipo y les llamasen a ellos, lo cual solía ser bastante frecuente.

Otras veces se organizaban campeonatos entre jóvenes de uno y otro barrio en plena calle amparados en la ausencia de tráfico rodado. Una de ellas fue la hoy calle Padre Lojendio, donde los jesuitas tenían la sede de los Luises, una congregación religiosa juvenil a la que perteneció "Pichichi", apodo éste que le llegó en esta época sin que se sepa el origen real de la palabra.

Rafael tenía "clase" y sus maneras de jugar eran muy celebradas. Tenerle en el equipo era todo un lujo y sus compañeros de bachiller se lo rifaban. También los de la Universidad de Deusto, donde ingresó para cursar estudios de Derecho siguiendo los pasos de su padre, más por compromiso que por vocación . Lo suyo era el fútbol y eso sí que lo tenía claro.

Malabarista del fútbol

Ingresó en el Athletic en 1910, con 18 años de edad. Fueron cualidades decisivas para ello su forma de driblar y la facilidad que tenía para meter goles. Empezó con partidos amistosos que se jugaban en las campas de Lamiako y ya allí sus intervenciones eran auténticos espectáculos. "Pichichi" era un auténtico malabarista con las piernas.

Un año después, le llegó a Rafael Moreno la oportunidad de jugar con el primer equipo en un campeonato. Fue entonces cuando "Pichichi" marcó el primero de sus míticos goles tras una jugada sobresaliente. Aquel primer partido contra la Academia de Artillería acabó con un 2-1 a favor del Athletic.

El encuentro deportivo tuvo más repercusión de la que Rafael esperaba porque ese mismo año, 1911, jugó su primer partido internacional contra el Toulouse. Los franceses creyeron que la victoria la tenían fácil, pero marcharon tras perder 3-0, con dos goles de "Pichichi".

Aquellas filigranas que Rafael Moreno hacía ante las porterías contrarias dieron su fruto y los aficionados empezaron a interesarse por aquel jugador que en el campo demostraba tener ingenio y picardía. Sus goles subían al marcador de forma implacable. Hubo partidos en los que hizo auténticas exhibiciones.

Estuvo presente en el primer partido de fútbol que se jugó en San Mamés. El campo, inaugurado el 21 de agosto de 1913, se vistió de gala para aquella ocasión en la que el Athletic se enfrentó a Racing. Rafael no se lo pensó mucho: A poco del comienzo marcó el primer gol de "La Catedral". El encuentro acabó con el resultado de 1-1.

PichichiTodo un "casta"

Si en el terreno de juego "Pichichi" era sobresaliente, en el personal no desmerecía. Era un tipo divertido, siempre dispuesto a todo, amigo de sus amigos, alma de interminables chuflas… Vamos, lo que se dice un cachondo mental. Fue el primer jugador del Athletic que cobró un sueldo. Desprendido como era, empleaba aquel dinero en juergas con sus compañeros de equipo. Al acabar los partidos les invitaba a cualquier restaurante del Casco Viejo para terminar la juerga en el Salón Vizcaya donde entraban en olor de multitudes.

Cuenta la leyenda que, en 1913, una de esas entradas triunfales coincidió con la actuación en el escenario de Teresita Zazá. La euforia de los nuevos espectadores, que fueron recibidos con aplausos, hizo suponer a todos que el Athletic había vuelto a ganar. Teresita, lista como era, aprovechó la ocasión para variar la letra de Alirón, uno de los cuplés que le había escrito Álvaro de Retana, adaptándola a la situación. Y así quedó aquella estrofa que alcanzaría enorme popularidad: "Empezando por "Pichichi" / terminando por Apón, / "¡Alirón!, ¡Alirón!, / el Athletic campeón".

Un mito en vida

"Pichichi" fue un mito en vida, pero jamás le dio importancia al hecho. Muchos jugadores de equipos extranjeros venían a Bilbao con la idea de hacerse una fotografía con él. Sus goleadas llegaron a ser épicas, como su fama de desprendido y sano juerguista. Decían sus compañeros que su tiempo de "mili" en Garellano fue "de traca". Llegó a participar en una becerrada a beneficio del Montepío de la Asociación de Prensa cobrándose ovación, una oreja y obsequio de la presidencia.

Otro tanto ocurrió cuando en el verano de 1918, durante los Campeonatos Vizcainos de Atletismo que se celebraron en Amorebieta, probó con la jabalina, llegando a proclamarse campeón vizcaino de lanzamiento con esta herramienta con un tiro de 34 metros, superando así a los Sarasúa, los favoritos, y a Juan Bautista Erice, triunfador en la edición anterior.

PichichiFue un tiempo en que el Athletic ganaba por goleadas, la mayor parte de las cuales debidas a Rafael. José María Mateos, gran cronista deportivo de La Gaceta del Norte que llegó a ser entrenador nacional, dijo de él: "Pichichi" es el jugador maravilla de cualquier tiempo. Junto a una despierta inteligencia tiene unas condiciones físicas excepcionales".

Ya en el ocaso de su vida profesional participó en la Olimpiada de Amberes dando uno de los dos goles al equipo español. Casado con Avelina Rodríguez, fue padre de Isabel, una muchacha que fue profesora en el Instituto Miguel de Unamuno, de Bilbao. Dicen quienes la conocieron que jugaba al fútbol de maravilla.

"Pichichi" murió el 1 de marzo de 1922, a los 29 años, a consecuencia de una ingestión de ostras en mal estado. Cuatro años más tarde se inauguró en San Mamés el busto de Quintín de Torre que le perpetúa.

La palabra PichichiViene contemplada en el avance del diccionario de la Real Academia de la Lengua en su vigésimo tercera edición con dos acepciones:
1. m. En el fútbol, jugador que marca más goles durante la liga y, por ext., goleador.
2. m. En el fútbol, distinción honorífica que se concede al pichichi de la liga.
El nombre de este trofeo se debe a Rafael Moreno Aranzadi, conocido con el sobrenombre de Pichichi.


Fuente: archivo PDF

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