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Síndrome postvacacional

La vuelta a la normalidad de golpe y porrazo puede hacer mella en nuestro estado físico y/o psíquico. Es la Astenia postvacacional, consecuencia del cambio de ritmo. Se pasa de un estado de relajación, total a otro dominado por las prisas el tráfico y el poder llegar a tiempo a dejar a los niños, ir al trabajo, comienza el agobio, por la falta de sueño y los esfuerzos excesivos no le gusta a nuestro cuerpo. Y por la lógica reacciona protestando. Nos comenzamos a sentir cansados y sin fuerzas, con gran facilidad nos irritamos y comienzan los gritos, los regaños sin razón nada sale como se había planeado y de repente nos sentimos sumamente cansados el más mínimo movimiento nos agota. En algunas personas ese decaimiento también es anímico. Se sienten tristes sin ánimo y les cuesta mucho trabajo conciliar el sueño al igual que los niños.

El también llamado “síndrome postvacacional” no es una patología preocupante. Se considera pasajera y fácil de superar. Y se puede prevenir antes del término vacacional, siguiendo algunos consejos.

Síndrome postvacacional

- Establecer un horario durante las vacaciones contribuye a mantener nuestros biorritmos.
- Volver de forma progresiva los últimos días de vacaciones a nuestra rutina habitual. Se debe buscar una regularidad en los horarios sobre todo en la alimentación, y el descanso, no permitir que los niños se desvelen, al igual que los adultos, para que el cambio no resulte tan brusco.
- Una vez incorporados a nuestra vida cotidiana, debemos mantener determinadas aficiones que se iniciaron en el periodo vacacional.
- La dieta debe ser baja en grasas, dando preferencia a las insaturadas como es el consumo de aceite de oliva, pescados azules, con abundancia de frutas y vegetales frescos, sin olvidar las proteínas (carne, pescado, pollo, huevo). Los alimentos ricos en hidratos de carbono como la pasta integral, legumbres, el pan los cereales integrales, que aportan energía adicional. Las frutas y las verduras proporcionan las vitaminas y minerales necesarios. Un buen momento para consumir frutas o granos puede ser a media mañana y media tarde.
- Es importante dejar preparados los útiles escolares, los uniformes y la ropa que se va usar, planear el desayuno, para evitar saltarlo.
- Programar la salida 20 minutos antes de lo establecido para evitar el tráfico, y evitar accidentes.
- Se puede utilizar plantas medicinales y algunos suplementos nutricionales, para evitar el cansancio y el desgaste físico.

Otro riesgo que puede perturbar nuestra vuelta a la normalidad es el estrés. Puede aparecer inmediatamente que regresamos al trabajo con una intensidad y una dedicación exageradas. También puede aparecer con el tiempo si queremos realizar una serie de actividades al mismo tiempo y lo hacemos en forma desproporcionada.

El estrés es una respuesta fisiológica del organismo ante un estímulo amenazante. Desaparecido el elemento perturbador, el cuerpo vuelve a su situación normal.

Pero claro, si el desgaste físico y psíquico es grande. Y ese estado es permanente y frecuente, o el organismo carece de recursos para reponerse, los estragos pueden ser: dolores de cabeza, o de espalda; sobrecargas musculares; palpitaciones; irascibilidad; insomnio; hipertensión; trastornos gastrointestinales, e incluso depresiones, que nos pueden llevar a estados severos de abandono, falta de entusiasmo, se pierde el interés de todo lo que los rodea y comienzan los tratamientos con medicamentos controlados, se acentúan las faltas al trabajo o la escuela.

Síndrome postvacacional

El estrés es remediable si se aprende a manejar las situaciones difíciles y se adoptan medidas preventivas. Los expertos sugieren las siguientes.

- Dormir siempre el tiempo necesario, sobre todo es muy recomendable hacerlo antes de las 9 pm. En los niños y los adultos antes de las 12 pm. Darse un baño caliente con plantas relajantes.
- Compartir las inquietudes y los proyectos con las personas de su confianza.
- Valorar los aspectos positivos personales y generales.
- Hacer ejercicio físico en forma regular.
- Seguir una alimentación balanceada, se deben evitar las bebidas excitantes y el tabaco.
- Organizar bien el tiempo y establecer prioridades.
- Prever un tiempo diario para uno mismo.
- Se puede recurrir a diversas técnicas para combatir el estrés como es la relajación, los masajes, la hidroterapia, la musicoterapia, la respiración, y cualquier otro método que le permita paz mental y física. Plantas medicinales que se caracterizan por sus propiedades ansiolíticas, relajantes y facilitadoras del sueño y que son una auténtica alternativa a los medicamentos.
- Pasiflora, valeriana, tila, espino blanco, avena, azahar, lavanda manzanilla y sauco, dentro de las más conocidas.
- Minerales como el Litio vegetal, el Manganeso sobre todo para los niños con hiperactividad.
- Para aumentar la vitalidad. Se recomienda el Ginseng, Polen de abeja, Jalea real, Romero o el té Verde.


Marina Brauer
y Téllez-Girón
Fuente: archivo PDF

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