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Chocolate con churros

Los churros, igualmente llamados "frutos de sartén", son característicos de nuestros hábitos alimentarios. Hace más de un siglo, las ferias ambulantes ya llenaban las plazas de Madrid con este producto. Se consumen preferiblemente como desayuno y merienda, más frecuentemente durante los meses fríos de invierno. Tradicionalmente se suelen acompañar con chocolate.

Se desconoce su origen y son muchas las teorías que se han lanzado al respecto. Unos dicen que empezaron a consumirse en Cataluña a principios del siglo XIX, otros creen que fueron los árabes quienes los trajeron a la Península Ibérica. Algunos apuntan a los pastores como los autores, derivando su nombre del ganado churro. Los pastores, que conducían los rebaños en la trashumancia y pasaban largas temporadas en el campo, estaban acostumbrados a acompañar sus comidas con pan. En el campo, la preparación de la masa no supuso un problema, sin embargo si lo fue la de la cocción de esta. Así que surgió la posibilidad de freír la masa. En cualquier caso, no existe ninguna lectura oficial que aclare su origen.

El secreto para obrar correctamente los churros está en la elaboración de su masa y en freírlos adecuadamente. En un cazo al fuego se pone el agua, la sal y una cucharada de aceite. Cuando hierva, se añade la harina y se remueve rápidamente para que forme una masa espesa y fina. Se espera a que se enfríe y se introduce en la churrera, un artefacto semejante a una manga repostera, por donde cada churro sale mediante extrusión, convertido en tiras cilíndricas de un dedo de grosor, más o menos, y con sección trasversal en forma de estrella (estrías). Se fríen, de uno en uno, en abundante aceite muy caliente, hasta que estén dorados. Suelen tener apariencia de lazo y, a veces, una vez fritos se rebozan con azúcar.

De apariencia semejante a los churros, son los tejeringos, que están a medio camino entre los churros y las porras.

Porras
Porras

Las porras son un alimento bastante parecido a los churros en su composición y manera de consumo. Para preparar su masa primero se echa bicarbonato, que hace las funciones de levadura, posteriormente se incorpora la sal y el agua algo más fría que la usada para los churros y, por último, se añade la harina de trigo. La maquinaria empleada es parecida a la churrera, sin embargo las porras son más gruesas y, en vez de freírse una a una como los churros, se fríen en una gran rosca que se va troceando a la hora de venderse.


Cereales y derivados
Fuente: archivo PDF

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