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Delorean DMC - 12Un coche que se adelanto a su tiempo

Diseñar y construir un coche que fuera lo más seguro y cómodo posible, divertido de conducir y que contara con un elegante aspecto. Este fue el sueño que John Z. DeLorean (1925-2005) logró materializarlo en 1981, gracias a la aparición del DMC-12.

Hoy, el vehículo con "alas de gaviota" que viajó en la trilogía Regreso al Futuro sigue levantando pasiones a lo largo y ancho del planeta. Unos pocos días después de la muerte de John Z. DeLorean, no hay una sola página web dedicada al DMC-12 que no dedique un sentido homenaje al alma mater de este espectacular deportivo, que nació adelantado a su tiempo. Fotografías, anécdotas, agradecimientos y un sinfín de dedicatorias pueblan los foros, libros de visitas y blogs de particulares y asociaciones de aficionados.

Delorean DMC - 12Culto a un coche diferente

Fue en 1981 cuando la DeLorean Motor Cars Company, afincada en Irlanda del Norte, empezó a comercializar las primeras unidades de uno de los modelos más revolucionarios —y quizás, efímeros- de la historia del automóvil. El DeLorean DMC-12 nació con el afán de convertirse en el deportivo de altas prestaciones más asequible del mercado (28.000 dólares) y que mejor combinara seguridad, confort y belleza.

El primer prototipo ya montaba unas puertas tipo alas de gaviota -inspiradas en el Mercedes 300 SL 1954-, que, junto a su anguloso diseño y un panelado de acero inoxidable sin pintar, se convertirían pronto en las señas de identidad más características del vehículo. Sin embargo, en aras de reducir los costes de una firma que empezaba a dar sus primeros pasos, algunos elementos de alto nivel como el airbag del conductor, el ordenador de abordo y la barra de protección que cubría las rodillas del pasajero dejaron paso a otras soluciones más estéticas que hacían del DeLorean un coche totalmente diferente.

La versión definitiva, contó con un propulsor trasero denominado PRV-6 de 2863 centímetros cúbicos y seis cilindros en V, que había sido desarrollado conjuntamente por las firmas Peugeot, Renault y Volvo. Entregaba 130 cv que iban a parar directamente a las ruedas posteriores, pues John Z. DeLorean siempre se quejaba de que los coches con tracción delantera, al acelerar, derrapaban siempre. Inicialmente, la caja de cambios era manual de cuatro velocidades, si bien pronto se incorporó otra automática de cuatro marchas y una manual de cinco.

Delorean DMC - 12Fiel a las tendencias del momento, los diseñadores suprimieron en el exterior cualquier vestigio de línea curva (a excepción de los obligados pasos de ruedas), y remataron el conjunto con unos discretos faldones negros y unas molduras de material sintético —sin duda, el puntos más flaco del modelo- que albergan los grupos ópticos delanteros y traseros.

El habitáculo se presentaba en materiales de primera calidad con acabados en negro o gris azulado. Todos los DMC-12 incluyeron de serie asientos de piel, volante regulable de cuero, retrovisores y elevalunas eléctricos, aire acondicionado, llantas de aleación y equipo de música estéreo.

No obstante, las prometedoras ventas de 1981 cayeron en picado a comienzos del año siguiente. De nada sirvieron las campañas publicitarias en televisión, prensa especializada y eventos deportivos de envergadura como el Abierto de tenis de Estados Unidos. Escándalos de todo tipo y supuestas prácticas ilegales para salvar la compañía hicieron que la compañía quebrara sin remedio en 1983, después de haber fabricado un buen número de unidades.

Delorean DMC - 12Convertido en máquina del tiempo

En la mayoría de páginas digitales dedicadas al DeLorean se hace referencia de una u otra forma a la trilogía cinematográfica Regreso al Futuro (dirigida por Robert Zemeckis y producida por Steven Spielberg), cuya primera entrega vio la luz en 1985. En ellas, muchos aficionados se hacen la siguiente pregunta: ‘Qué hubiese sucedido si el film se hubiese estrenado un par de años antes?’

Lo cierto es que a mitad de los 80, gracias al film, este deportivo que "parecía una nave espacial" se consagró como objeto de culto, tanto por parte de los amantes del vehículo clásico como por los fetichistas del celuloide. Desde el principio de la película (en la que se usaron dos unidades transformadas del coche y otra de plástico), el DMC-12 tuvo un papel de indudable protagonismo. No en vano, cuando Marty Mc Fly pregunta a Doc "¿has construido una máquina del tiempo en un DeLorean?", el científico se pregunta a su vez "bueno, yo creo que si vas a construir una máquina del tiempo en un coche, por qué no hacerlo con clase?".

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Fuente: elmundo

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  1. Coche futurista donde los hay, hoy dia me sigue pareciendo una buena máquina adelantado a su tiempo.

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