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Maleducados o malcriados

En algunas ocasiones los padres sienten una gran frustración al ver que sus hijos actúan maleducadamente y prefieren pensar que los pequeños no han aprendido acerca de los modales que ellos les transmitieron en lugar de asumir las posibles fallas en la educación brindada.

Cada vez es más frecuente encontrarse con niños y jóvenes a los que se los denomina maleducados o malcriados por llevar adelante determinadas conductas asociadas a una autoridad ausente y a la falta de respeto hacia el prójimo. Estos chicos suelen despertar sentimientos negativos entre los adultos porque normalmente se rehúsan a relacionarse con las personas en un marco de cordialidad y buenos modales.

El síntoma de la mala educación, por denominarlo de alguna manera, no es posible relacionarlo con una edad específica, está presente tanto en niños como en adolescentes y es producto de los cambios generacionales y de una negativa de los adultos de hoy a criar a sus hijos con las modalidades con las que ellos fueron educados. Los padres son los agentes más determinantes en esa tarea, pero no son los únicos. Todo el sistema educativo y la sociedad en general poseen responsabilidad a la hora de instruir a las generaciones futuras.

Hoy por hoy los niños y jóvenes utilizan un lenguaje precario y descortés, que va de la mano de un trato cuasi despectivo hacia el resto de las personas, sin importar de quien se trate, sean sus padres, docentes o gente fuera de su círculo social. Las figuras de la autoridad y del respeto se extinguen cada vez más velozmente y parecen ir dejando de tener peso dentro de la sociedad moderna.

Se entiende que los padres desean brindar la mejor educación para sus hijos. Sin embargo, no siempre lo logran. Para reflexionar acerca de si los hijos son maleducados o malaprendidos, se debe hacer una mirada introspectiva y analizar cómo se está llevando la crianza de los hijos. Esta mirada debe ser autocrítica y reconocer cuáles han sido las fallas para poder subsanarlas o modificarlas ya que se sabe que nunca es tarde para hacerlo. Pero lo más complicado de esta tarea es asumir, como padres, una equivocación en la educación de los hijos. Este es el primer paso, y el más difícil, en este proceso.

Maleducados o malcriados

Los niños más pequeños

Existen diferentes acciones llevadas a cabo en el hogar que no ayudan a una buena formación educativa de los hijos. Una de ellas es la sobreprotección.

La sobreprotección es el exceso de cuidado de los niños, tratando de evitar cualquier problema y dificultad que puedan experimentar, limitando, de este modo, su proceso natural de crecimiento. Los niños sobreprotegidos son dependientes de sus padres para realizar cualquier actividad y se sienten inseguros a la hora de tomar decisiones.

Las consecuencias directas que una actitud sobre protectora tiene en los niños son la falta de autonomía para realizar sus juegos o sus tareas y dificultades de adaptación, ya que suelen ser chicos manipuladores y caprichosos, con un nivel de inmadurez y dependencia que los afecta negativamente en distintos ámbitos y que suele traer aparejado problemas de aprendizaje, dificultades en la socialización y en la conducta.

Los chicos sobreprotegidos tienden a responder a través de caprichos o berrinches debido a que no saben cuáles son los límites y las reglas de comportamiento en general, no respetan la palabra ni la figura de sus padres y se vuelven intolerantes a pensamientos o decisiones contrarias a las propias.

La otra cara de la sobreprotección es el exceso de libertad, lo cual tampoco es apropiado para una educación sana. Ser totalmente permisivos es negativo para los niños ya que no sabrán representar la figura de autoridad y el respeto. Paralelamente les costará la convivencia con las demás personas. La libertad plena sin límites tiene consecuencias importantes en la adolescencia.

Por último, tampoco es aconsejable ofrecerles bienes materiales en suplencia del amor, tiempo o atención. Actualmente es normal que ambos padres trabajen y los niños se críen con otras personas (familiares, amigos o niñeras). Esto conlleva muchas veces un sentimiento de culpa que los padres intentan compensar con bienes materiales. Esta actitud también va acompañada de pocos límites, ya que los padres suelen pensar que por pasar poco tiempo con ellos no pueden desperdiciarlo retándolos continuamente. Esta situación lleva a que los niños adquieran malos hábitos y conceptos y adopten una actitud manipuladora y caprichosa respecto de las cosas materiales y la compra de juguetes, figuritas, etc.

Estos niños, que adquieren un sinfín de objetos materiales, se sienten frustrados cuando se les niega algún objeto que desean, reaccionando negativamente con una actitud que suele identificarse como maleducada.

Maleducados o malcriados

Los jóvenes

La rebeldía típica del período de la pubertad suele confundirse con la mala educación. Sin embargo, son dos cosas que deben diferenciarse.

El adolescente puede presentar cierta rebeldía en el cuidado de la imagen corporal, en la vestimenta que use, los peinados que se haga o los gustos que tenga, pero no necesariamente debe comportarse indisciplinadamente o no respetar a los demás y las reglas de convivencia de cada hogar. Por ejemplo, en la casa, los padres pueden permitirles a los jóvenes vestir con el estilo que tengan. Sin embargo, si en el colegio el atuendo no está autorizado se debe respetar esa norma; si no lo hacen y los padres ratifican esa actitud, no sólo estarán desautorizando a la institución escolar, que es parte de la crianza de los hijos, sino que estarán fomentando malos comportamientos en los hijos en imitación a los padres.

Claramente hay actitudes que son aceptables dentro del marco de la adolescencia, pero también hay modos de actuar que son intolerables como la descortesía, la carencia de respeto hacia el prójimo (se trate de un adulto o un par), el uso de lenguaje grosero, la ausencia del concepto de autoridad y los malos modales.

Cada día se repiten más casos en todas las escuelas de actitudes irrespetuosas hacia los profesores y cada vez de mayor gravedad.

Los padres no deben refugiarse en excusas y pensar que los hijos no aprendieron bien sus enseñanzas. Es importante asumir la responsabilidad y actuar en consecuencia para prevenir males mayores. Parte de ese proceso es observarse a sí mismos cómo se comportan con respecto a otros adultos, sus jefes, sus propios padres o hermanos.

Mantener ciertas reglas y límites en el hogar facilita la tarea de criar a los hijos y evitar pasar por malos momentos. Los hijos deben tener claro siempre cuales son las consecuencias de sus actos, de este modo actuarán a conciencia a medida que vayan creciendo y les servirá para el resto de su vida.

Los padres deben proceder siempre con seguridad y saber que nunca es tarde para corregir los errores cometidos; cuando los límites no fueron puestos de pequeños no significa que no pueda hacerse más tarde.

La educación de los hijos es una tarea muy difícil y de mucha responsabilidad. Para ello es aconsejable informarse y recurrir a profesionales en caso de que los padres sientan dicha necesidad.


La visión de los jóvenes acerca del rol del docenteUn reciente estudio de UNICEF permitió reconocer cuál es la visión que tienen los jóvenes hacia los profesores en la escuela:

* NO REPRESENTAN UNA AUTORIDAD. Para los estudiantes los profesores no son una figura de autoridad. Una de las razones expuestas es el intento de los adultos de ser complices con los alumnos.

* TIENEN MAL CARÁCTER. Los alumnos suelen ver a los docentes malhumorados e intolerantes.

* SE ENCUENTRAN CANSADOS. Los jóvenes perciben que para los docentes es cansadora su tarea. Los observan desbordados por la conducta transgresora o desobediente de los alumnos.


El Ancasti
Fuente: archivo PDF

6 comentarios Google+ 6 Facebook

  1. Yo siempre he dicho, que la mayoría de ellos, están sin civilizar. Aggggg

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    1. Gran parte de los adultos también están sin civilizar, y eso es mucho más peligroso, porque no creo que puedan cambiar.

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  2. En respuesta a: .Mari Luz. Estoy de acuerdo con usted, pero a medias, de todas maneras no se si usted tendrá hijos, por que entonces no opinaría de esta manera, me parece que es usted una maleducada, y perdone mis disculpas. Un abrazo

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    1. Sí tengo hijos, y no creo que usted deba de hablar así de los niños. Espero que modere sus comentarios en lo que se refiere a menores.

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  3. En respuesta a: .Mari Luz. Que pases una buena nochevieja, y feliz entrada en el 2014.

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  4. Dos guantazos y se les pasa.

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