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Venus de Milo

Escultura griega de la Época Helenística, de autor desconocido, y realizada en mármol mediante la técnica del esculpido hacia finales del S. II a.C. En la actualidad se conserva en el Museo del Louvre (París, Francia).

La Venus de Milo fue encontrada casualmente en 1820 por un campesino, Yórgos Kendrotás, que aparte de la pieza completa descubrió también muy cerca de ella el fragmento de un antebrazo y una mano con una manzana. De ahí que la iconografía de la imagen esté tan clara, porque Afrodita se representa como es habitual, premiada con la manzana de oro tras el juicio de Paris que la convertíría en la diosa más hermosa. Aún así la imagen de la pieza es un tanto singular porque le faltan ambos brazos, lo que le otorga una disposición plástica a la que nos hemos acostumbrado de tal manera que no nos la imaginamos con ellos.

La Afrodita de Milo, que sería en realidad su denominación más correcta, es una pieza original realizada en mármol de Paros, que fue hallada en una cantera de piedra en la isla de Melos o Milo, de donde proviene su nombre.

Venus de Milo

Se trata de una escultura de bulto redondo, de pie, concebida fundamentalmente para una visión frontal, que representa a la diosa griega Afrodita, y que constituye una de las más famosas representaciones de la misma.

Por su aspecto resulta una representación idealizada de la diosa, en la que se aprecian influencias del escultor clásico del S. IV a.C. Praxíteles: Así la suave curvatura de su cuerpo en una “S” invertida (Curva praxiteliana), el suave y sensual modelado de su cuerpo de exuberantes formas redondeadas, en las que la luz se desliza suavemente. Por otra parte el rostro idealizado, pero de aspecto melancólico, con el cabello trabajado a base de mechones con claroscuros, recuerda también a la Venus de Cnido de Praxíteles.

El amplio manto con sus numerosos y rotundos plegados de fuertes claroscuros contrasta con la suavidad del cuerpo a la vez que aporta un sólido apoyo a la escultura. Dichos plegados se trabajan tratando la tela con gran naturalidad, dando la impresión de una tela blanda y flexible que se adapta perfectamente al cuerpo de la diosa, permitiéndonos ver el contraposto de sus piernas (oposición armónica entre la pierna en tensión y la pierna flexionada y relajada). Puede apreciarse también en sus piernas el escorzo de la flexionada, de tal manera que ésta queda adelantada respecto a la pierna rígida, dotando así de profundidad a la escultura, al quedar la pierna rígida y el resto del cuerpo ligeramente retrasados.

Venus de Milo

La estructura de sus hombros y del trozo del brazo que le queda, dan a entender que sus brazos estarían, uno hacia abajo sujetándose el manto, y el otro hacia arriba sujetando, seguramente una manzana, (símbolo de la isla de Milo con la que se asocia a esta diosa, o en recuerdo a la manzana de oro que le entregó Paris, acreditándola así como la más bella, en el juicio que se produjo en las bodas de Tetis y Peleo cunado la diosa Discordia, enojada por no haber sido invitada a la misma, la arrojó sobre la mesa para que le fuera entregada a la más bella de las tres diosas presentes: Afrodita, Atenea y Hera).

La escultura pese a no presentar mucho movimiento carece de rigidez por la curvatura del cuerpo y el contraposto, y huye de la frontalidad con el leve giro de la cabeza. Sus proporciones son armónicas, próximas al canon de 8 cabezas de Lisipo.

En cuanto al acabado de la escultura es pulido dando sensación de una textura suave y de carne blanda.

Aparte de las influencias praxitelianas, la escultura, por su aspecto, parece inspirada en una obra anterior atribuida al también escultor clásico del S. IV Lisipo, llamada La Venus o Afrodita de Capua.


Fuente: archivos PDF

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