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Glosas Emilianenses
Códice Emilianense
(Ver descripción mas abajo)

Muchas veces, mientras estudiamos en nuestros apuntes o leemos un libro, hemos cogido un lápiz y hemos anotado el significado de una palabra que nos resultaba confusa. En otras ocasiones, incluso hemos añadido un comentario a algún fragmento del texto que estábamos leyendo. En todos estos casos, hemos hecho una glosa.

Los primeros textos de la lengua castellana se llaman Glosas porque son precisamente eso, anotaciones hechas al margen o entre las líneas de textos escritos en latín. La finalidad de una glosa era aclarar el significado del texto latino o bien hacer un comentario sobre el mismo.

En toda la Europa medieval fue habitual glosar los textos latinos. En el monasterio de San Millán, en La Rioja, se encontraron las llamadas Glosas Emilianenses, que son el primer texto escrito en castellano. El cenobio, que había sido destruido en el año 1002, empezó a recuperar su pujanza a finales del siglo XI. Fue en ese momento de esplendor cuando se escribieron las Glosas, probablemente allí mismo, aunque es posible que se escribieran en otro monasterio cercano y que luego el texto fuera trasladado allí.

Glosas EmilianensesLas Glosas Emilianenses se conservan en un códice compuesto por dos partes, que posiblemente fueron independientes en un principio. El códice es anterior, obviamente, a las Glosas, y se debió de copiar a finales del siglo IX o a comienzos del siglo X.

Todas las glosas de San Millán parecen estar escritas por la misma mano. Existen glosas de una sola palabra y hay otras que utilizan más de una para desentrañar el significado de una o más palabras del texto latino. También hay glosas de tipo gramatical, es decir, que sirven para aclarar las relaciones sintácticas entre las palabras latinas.

Las Glosas Emilianenses están escritas en castellano, en latín y, dos de ellas, en vasco.

Códice Emilianense 60La imagen pertenece al folio 72 del Códice Emilianense 60, conservado en la Academia de la Historia. Las Glosas son las anotaciones que aparecen al margen o entre líneas. La anotación que hay en la parte inferior derecha es la glosa más extensa de cuantas existen. Esta glosa añade un pequeño fragmento en el que no se traduce el texto latino, lo que la convierte en el primer discurso original en castellano.


Manuel Balaguer Carmona
Fuente: archivo PDF

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