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Avión Cuatro Vientos

En vísperas del setenta aniversario del legendario vuelo del avión "Cuatro Vientos", pilotado por Barberán y Collar, se realizó un documental cinematográfico que conmemoró aquella epopeya de la aviación española.

El 10 de junio de 1933, a las 4,40 horas, se puso en marcha en el sevillano aeródromo de Tablada el motor del avión "Cuatro Vientos", un Hispano Suiza construido en los talleres de la empresa Construcciones Aeronáuticas de Getafe. Se iniciaba así una de las más memorables y trágicas epopeyas de la aviación española; un vuelo que uniría España con Cuba y México, inaugurando una nueva ruta aérea, aún vigente, entre Europa y América Central. El verdadero artífice de esta aventura pionera fue el capitán Mariano Barberán, un castellano de Guadalajara nacido en octubre de 1895 y que había destacado desde joven en el campo de la incipiente aeronáutica española. Le acompañaba en el vuelo el teniente de caballería Joaquín Collar, un catalán originario de Figueras, cuya misión sería la de gobernar los mandos del aparato.

Procedente del arma Ingenieros, Barberán había ingresado en la Aeronáutica militar en 1918. Hombre de ideas conservadoras, reunía las características precisas para concebir un vuelo como el del "Cuatro Vientos": era un matemático excepcional y un riguroso profesor de la Escuela de Observadores de Cuatro Vientos, de la que llegó a ser director. Tenaz e inteligente, fue acumulando experiencia en proyectos ambiciosos como el vuelo del "Plus Ultra" (1926), el más famoso de los raids españoles de su tiempo, en cuya preparación tuvo un destacado protagonismo, auxiliando al comandante Ramón Franco. "Barberán -comentó a Juan Manuel Riesgo, asesor histórico del documental- era un hombre de una complejidad notable, de fuerte carácter, gran voluntad y firmes convicciones. Capaz de grandes sacrificios, era un asceta, un hombre sin aparentes veleidades mundanas, muy diferente al prototipo de militares africanistas con los que había compartido la dura campaña de Marruecos".

Mariano Barberán y Joaquín Collar

La memoria del vuelo había sido presentado por Barberán al gobierno de la República en octubre de 1932. En él se proponía la realización de un vuelo Sevilla-Cuba-México, que realizaría el mismo, acompañado por Joaquín Collar, que acababa de regresar a España en abril de 1931, tras el exilio forzoso por su participación en la frustrada sublevación antimonárquica de Cuatro Vientos. El avión elegido fue el Breguet XIX, superbidón, convenientemente acondicionado para realizar sin escalas tan largo proyecto. Contaba con ocho tanques de gasolina y no iba equipado con radio ni con goniómetro, con el propósito de aligerar su peso. Un abismo de más de 7.000 kilómetros les separaba de su destino. "El vuelo -afirmó riesgo- tenía también un afán reivindicador. Se trataba de llevar ilusión de España a los españoles que vivían en las repúblicas latinoamericanas. De ahí la elección de Cuba como primer destino, un país en el que vivía una nutridísima colonia de emigrantes, que había mantenido una ininterrumpida relación con España.

El viaje transcurrió según lo previsto, a pesar de las graves dificultades que implicaba. Con matemática exacta aterrizaron en el aeródromo de Camagüey, en Cuba, a las 15,39 del día 11 de junio, tras 39 horas y 55 minutos de vuelo. Al día siguiente llegaron a La Habana, donde fueron recibidos por una muchedumbre enfervorizada. "Fue -afirmó Riesgo- un recibimiento verdaderamente grandioso, por varios motivos: por la propia situación política cubana, con el presidente Machado severamente cuestionado, y por el carácter de españoles de los pilotos, en los que la numerosísima colonia de emigrantes veía una especie de encarnación de la patria lejana".

Pero el viaje no terminaba en Cuba, sino que el plan era concluirlo en México. Tras varios días de agasajos populares en La Habana, el día 20 de junio Barberán y Collar reemprendieron el vuelo rumbo a la capital federal. Un multitud de cerca de setenta mil personas le esperaba en el aeródromo de Balbuena, bajo un cielo encapotado que amenazaba tormenta. Pero el "Cuatro Vientos" nunca llegaría a su destino. Tras interminables días de búsqueda, ni el avión ni los pilotos fueron encontrados, abriéndose entonces uno de los más largos y espesos secretos de la moderna aviación moderna. En 1941, el periodista mexicano Edmundo Valdés descubrió indicios razonables que apuntaban a un fatal desenlace, que se habría saldado con la muerte de Barberán y Collar, el expolio de sus pertenencias y el desguace del avión, por parte de algunos lugareños de la aldea de Matzongo. pero oscuros intereses políticos hicieron inviable cualquier juicio posterior. debido a las pésimas relaciones del gobierno de Franco con México, no hubo ningún tipo de investigación oficial, por lo que todavía hoy, el "Cuatro Vientos" y sus tripulantes siguen legalmente en situación de desaparecidos. Realizado por Véronica Vigil y J.M. Almela, el documental "Las nieblas del silencio" del que incomprensiblemente aún no conocemos el final.

- Vídeo -



Julio de la Fuente
Carta de España
Imagen a Texto: Pedro PC
Fuente: archivo PDF

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