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Amalia Baranda

Según las crónicas de la época, Amalia Baranda (la enferma de Montecillo), natural de Quintana los Prados vivió durante 18 años sin ingerir ningún tipo de alimento.

Amalia nació en 1896 y a los 13 años se trasladó a vivir a Montecillo, donde a los 22 años, en 1918, enfermó. Ninguna cura conocida dio resultado y el médico enseguida dijo a sus padres que la preparasen para bien morir. Pero la enferma continuaba en cama durante, días, meses y hasta años y ¡¡sin comer ni beber absolutamente nada!!. La enferma de Montecillo, como así la llamaba la prensa de la época, moriría en el año 1936, después de 18 años de ayuno.

Amalia Baranda servía con un tío cura cuando comenzó a enfermar. Unos simples mareos fueron los anunciadores, después, para cuando llegó el médico, se la encontró en pleno ataque de histerismo. Pasados unos días tuvo vómitos de sangre, se repitieron los ataques y comenzó a devolver la comida, siendo este el comienzo de su asombroso ayuno durante 18 años.

Siempre en su lecho la enferma hablaba con total naturalidad, y a veces hasta con energía, los periodistas de la época comentaban en sus crónicas que pasaban mucho tiempo hablando con ella al pie de su cama, sin que en su conversación se vislumbrase ningún signo de desvarío y solo cuando la conversación se prolongaba más de lo debido, la enferma desfallecía, debilitada por el esfuerzo.

Quince días de guardia

Cinco fueron los médicos que se unieron para hacer esta observación, fueron los doctores Don Manuel Gutiérrez, y Pérez, Don Sebastián Pinedo y de Llanos, Don Hermenegildo Caballero, Don Antonio García y Don Ramón Rueda. Con el fin de comprobar que la enferma no ingería ningún alimento, ni sólido, ni líquido, tanto estos médicos como unos colaboradores, entre los que se encontraba algún periodista, se propusieron hacer guardia permanente al pie de su cama con la firme intención de ver cuanto pudiera haber de cierto o de falso en lo que de esta paciente se venía afirmándose con insistencia.

Con quince días de observación les fue suficiente a los médicos para comprobar de forma fehaciente la no ingesta de alimento de ningún tipo por parte de la enferma, pero además hubo otra causa importante para que los galenos no pasasen más de 15 días vigilando, esta causa fue su propia salud.

Amalia y su medico
Amalia altar a los pies de su cama

Cada médico debía pasar seis horas de guardia en una habitación donde solo se oían gemidos lastimeros de un ser que sufre intensamente, seis horas viendo sufrir, son seis horas sufriendo y son demasiadas horas. Aquellas guardias llevaron a los médicos a una seria amenaza para su salud y solo pudieron resistir 15 días, al final todos cayeron enfermos, los doctores Gutiérrez y Pérez, Pinedo y De Llanos enfermaron de gripe al igual que dos de sus colaboradores, el abogado vizcaíno Bibiano de Porras y el reportero gráfico Manuel Antón, ¡¡Todos enfermos!!.

Al finalizar la observación los médicos suscriben, como testigos, una memoria que figurará en las páginas de la historia médica.

En ella se dice que, es cierto y evidente, lo que es notorio y lo que es demostrable y está demostrado. En este interesante documento se afirma que durante esos quince días de vigilancia y observación, la enferma de Montecillo sólo ha tomado una inyección de fosforrenal cotidiana, que por cierto, costaba muchísimo pinchársela por la dureza que había adquirido su piel. En ese documento figuran dictámenes muy valiosos de los que han intervenido en ese caso asombroso, y firman la memoria los cinco galenos que hicieron la observación. Estos mismos médicos hacen un llamamiento a la Real Academia de medicina para que una vez que ellos, los médicos de cabecera, ya han hecho su trabajo, los académicos no se crucen de brazos y se investigue este increíble caso.

Opinión de otro famoso médico Otro ilustre especialista, don Luís Valero Carreras, se preocupó desde el principio por esta extraña enfermedad. Cuando la reconoció apreció lo que tantos otros médicos, que su aparato digestivo no ofrece nada anormal, excepto en sus funciones, puesto que sabido es que no tiene uso alguno, y si se la obliga a tragar algún líquido, lo devuelve en seguida con alguna estría sanguinolenta, debido al esfuerzo.

familia de Amalia
Amalia su casa de montecillo

El corazón y vasos no ofrecen nada digno de mención, no existiendo más que ligera disminución de la tensión arterial. Un detalle curioso es que produce diariamente unos cinco centímetros cúbicos de orina. Otro, la extrema delgadez de la enferma que permite tocar la columna vertebral a través del abdomen.

La opinión de este galeno es que no hay nada que permita explicar el hecho de vivir sin comer ni beber y teniendo pérdidas cada día con la orina, la respiración, etcétera, y como tal hecho es evidente, pues se han realizado los más escrupulosos procedimientos que excluyen todo fraude, no es posible explicar la cuestión. Pero como en el terreno de la hipótesis la imaginación vuela siempre, hasta que los progresos de la Ciencia permitan explicar lo que ahora es maravilloso, pensó que por una disposición especial del organismo de esta enferma serían captados del medio ambiente el agua y los elementos nutritivos que el aire contenga, o bien que, sin ser precisamente nutritivos, en la verdadera acepción de la palabra, sean sectores de energía que sostengan la vida de la enferma a costa de un insignificante déficit de su cuerpo, que le hay, puesto que la enferma adelgaza de año en año.

Tenemos todavía sin explicar rotundamente el papel del nitrógeno del aire, ni la misión que desempeñan en el organismo todos esos gases de nombre extraño como el neón, el criptón, el argón, siempre volanderos por el aire respirable, según las más recientes teorías, ¿Tiene, pues, razón nuestro doctor?. Todo esto no tiene base sólida en que apoyarse, pero a falta de otra explicación más satisfactoria, he adoptado ésta.

La enferma en Zaragoza

Su médico, Don Manuel Gutiérrez, determinó con permiso de su familia, trasladarla hasta Zaragoza en un coche de Alquiler el 13 de marzo de 1927. Tres personas se desplazaron hasta el hospital de Zaragoza, Don Manuel, su médico, el párroco Don Ciriaco y la propia enferma. El viaje al hospital de Zaragoza, era en un principio tan solo para observarla, pero aprovechando una ausencia de Don Manuel, los médicos del hospital comenzaron a experimentar con ella y al volver Don Manuel se encontró a la Enferma muy desmejorada y le había dado un sincope, incluso ya habían llamado a la familia para comunicarles la agonía de Amalia. Gracias a Dios todo se quedó en un susto. En el hospital se quedó 24 días, en los que la estudiaron multitud de doctores, incluso estudiantes que acabaron molestando a la paciente, pidiendo ésta que le volviesen a llevar a Montecillo para poder descansar.

Amalia

Cuando llegaron a Zaragoza, muchos médicos pensaban que se trataba de una pícara embustera, que pretendía engañar a todos los médicos, y comenzaron a hacerle pruebas de todo tipo. El análisis de su orina dio como resultado una excesiva cantidad de oxígeno. En el análisis de sangre se encontró mucha cantidad de acetona. Durante los 17 días se hizo una guardia permanente en la cama de la enferma, sin que nadie la viese ingerir sustancia alguna, si en algún momento se le obligaba a tomar algo, los dolores aumentaban hasta que devolvía todo lo ingerido. Se llegó a la conclusión que durante su estancia en Zaragoza solo había comido la sagrada comunión, dos veces a la semana y su inyección de fosforrenal, que le calmaba los dolores. Amalia llevaba en cama 8 años cuando se hizo esta investigación y, a pesar de comer ni beber nada, no perdía peso.

Cuando la enferma volvía a casa, el director de la clínica, le dijo al médico Don Manuel Gutiérrez, "Yo creo que esta enferma durará poco; así que le agradeceré muchísimo que, tan pronto como muera, me envíe usted un telegrama urgente para acudir a tiempo y poder observar bien ese cuerpo". Después de estas palabras, pasaron unos 9 años hasta su muerte.

Otra visita ilustre

En 1935 llegaron a casa de Amalia tres grandes figuras médicas, el Padre Laburu, el Doctor Vallejo Nájera y el Doctor Bermejillo, que después de examinarla profundamente, concluyeron sus investigaciones con las siguientes palabras, "Después de nuestro estudio, y dando crédito a las declaraciones de la enferma, hemos de concluir que naturalmente, así no se explica la vida.

Fallece en 1936 A consecuencia de la Guerra Civil, Amalia se traslada a Espinosa de los Monteros, a casa de su médico, Don Manuel. El 17 de septiembre de 1936 comulgó por última vez, el día 18 ya casi no pudo rezar por agotamiento, tampoco el día 19, y el 21 lunes, fallece después de recibir la extremaunción, descansando en el cementerio de Espinosa de los Monteros.

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"Vivir del aire"Eso sería lo que llama la gente "vivir del aire". ¡Exactamente! ¡Y no encontrará usted nunca título más apropiado para este caso!.


Crónica de las merindades
Fuente: archivo PDF

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  1. Que pobre mujer, lo que tuvo que haber pasado, y ya no digamos la familia, para vivir así... lo mejor seria...

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  2. En respuesta a: J.Luis. Núnca sabemos lo que nos depara el destino, son casos muy lamentables.

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  3. Estos si que son misterios de verdad, la iglesia lo despacha todo como una intervención milagrosa pero no parece el caso, hay muchas cosas que aún desconocemos. Hace poco he visto en televisión el caso de un hombre, creo de China , que lleva 30 años sin dormir, y sin perder la sonrisa. Es increíble.

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  4. En respuesta a: espartacus.Son casos muy extraños, que ni la propia ciencia tiene una explicación para ellos, respecto a la opinión de la iglesia, pues pienso que ellos tampoco tienen ni idea de porque ocurre esto, asi que todo es un misterio para todos, no se si con el tiempo lleguemos a tener unos conocimientos minimos para entender casos como este.

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  5. Pobre muchacha, si lo que se cuentan de ella fue cierto, ni me puedo imaginar lo que pudo haber pasado, tanto ella como los que la rodeaban.

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